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Purificador de aire con filtro HEPA y carbón activado: para qué sirve, qué NO filtra y qué pasa con el ozono

HEPA y carbón activado filtran cosas distintas. Qué retiene cada uno, qué no puede hacer un purificador y por qué el ozono no es un beneficio.

Purificador de aire con filtro HEPA y carbón activado: para qué sirve, qué NO filtra y qué pasa con el ozono
  • Guía de climatización
  • Última actualización: noviembre de 2026
  • 6 min de lectura
Índice de contenidos
  1. 1Qué hace un filtro HEPA
  2. 2Qué hace el carbón activado
  3. 3CADR y renovaciones por hora
  4. 4El ozono no es un beneficio
  5. 5Beneficios reales para la salud
  6. 6En resumen

Un purificador de aire es, en esencia, un ventilador que hace pasar el aire por filtros. Todo lo demás —sensores, apps, luces— es interfaz. Entender qué retiene cada etapa evita comprar un aparato que no resuelve tu problema.

Qué hace un filtro HEPA

HEPA es una norma de eficiencia, no una marca. Un filtro HEPA H13 retiene al menos el 99,95 % de las partículas de 0,3 µm, que es el tamaño más difícil de atrapar; las partículas mayores y muchas menores quedan retenidas en proporción similar o superior. H14 sube al 99,995 %.

Eso incluye polen, esporas de moho, caspa de mascotas, polvo fino y buena parte de las partículas de humo. En términos prácticos, es la etapa que mejora los síntomas de alergia y la que da sentido a comprar un purificador.

Lo que un HEPA no hace: eliminar gases, olores ni compuestos orgánicos volátiles. Para eso está la siguiente etapa.

Qué hace el carbón activado

El carbón activado es un material poroso que adsorbe moléculas de gas. Retiene olores de cocina, humo de tabaco, compuestos orgánicos volátiles de pinturas y muebles nuevos, y algo de formaldehído.

Su límite es la cantidad: pesa poco en la mayoría de filtros y se satura. Cuando se satura deja de adsorber y puede devolver parte de lo retenido, así que hay que cambiarlo con la periodicidad que indique el fabricante. Un purificador con carbón fino y mucha superficie filtrante dura más que uno con una lámina delgada.

También existe el carbón "activado" frente al "activo": es el mismo material. La diferencia de nombre es comercial.

CADR y renovaciones por hora

El CADR (Clean Air Delivery Rate) mide el aire limpio que entrega el aparato en m³/h. Es el dato que permite comparar equipos de distinta marca y tamaño.

Para saber si un purificador sirve para tu habitación, multiplica los metros cuadrados por la altura y por las renovaciones que quieras por hora. Una habitación de 20 m² con 2,5 m de techo son 50 m³; para cuatro renovaciones por hora hacen falta 200 m³/h de CADR.

Los m² que anuncia la caja suelen calcularse con una sola renovación por hora, un criterio generoso. En el catálogo, el Philips 600i declara 170 m³/h para 44 m² y el Philips 3200 llega a 500 m³/h para 130 m².

El ozono no es un beneficio

Algunos aparatos generan ozono de forma deliberada y lo venden como "purificación activa". El ozono es un irritante respiratorio: en concentraciones altas provoca tos, irritación de garganta y puede agravar el asma. Las autoridades sanitarias no recomiendan su uso en espacios ocupados.

Muchos purificadores con ionizador emiten una cantidad pequeña de ozono como subproducto. No es motivo para descartar el aparato, pero sí para elegir modelos con ionizador desactivable y mantenerlo apagado si hay niños, asmáticos o mascotas pequeñas.

Beneficios reales para la salud

Un purificador reduce partículas en suspensión y, con ello, los síntomas de rinitis y alergia al polen o a los ácaros. También ayuda a bajar el humo de tabaco en una habitación. Lo que no hace es sustituir la ventilación: no renueva el oxígeno ni elimina el CO₂.

La recomendación práctica es purificar y ventilar. Diez minutos de ventana abierta dos veces al día bajan el CO₂ más que cualquier aparato, y el purificador se ocupa del resto del tiempo.

En resumen

HEPA retiene partículas; el carbón, gases y olores. El CADR decide si cubre tu habitación, con cuatro renovaciones por hora como referencia. Y el ozono no es una ventaja: es un riesgo que conviene poder apagar.