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Alrededor de la humedad conviven cinco aparatos que se parecen en la forma y no en la función. Compararlos mal lleva a comprar el equivocado.
Humidificador: el opuesto
El humidificador añade agua al aire. El deshumidificador la quita. Si tienes condensación en los cristales, necesitas el segundo; si tienes la garganta seca y la piel tirante en invierno, el primero.
Usar un humidificador en una casa húmeda empeora el problema y puede favorecer el moho. Y usar un deshumidificador en una casa seca irrita las vías respiratorias. La referencia es la humedad relativa: por debajo del 40 %, humidificar; por encima del 60 %, deshumidificar.
Purificador: partículas, no agua
El purificador retiene partículas y gases con filtros HEPA y carbón; no baja la humedad. El deshumidificador baja la humedad y no filtra partículas finas, aunque muchos lleven un filtro lavable para proteger el evaporador.
Se complementan: en una casa con moho, primero se corrige la humedad y después se purifica el aire para retirar las esporas que quedan. Pero uno no sustituye al otro.
Extractor: la solución barata
Un extractor de baño o cocina renueva el aire de esa estancia y se lleva la humedad al exterior. Consume entre 10 y 30 W, cuesta menos de 100 € instalado y actúa en el momento en que se genera la humedad.
Siempre que haya un hueco a fachada o a conducto, el extractor es la primera opción para baños y cocinas. El deshumidificador es el plan B cuando no se puede perforar.
Secadora: rapidez frente a consumo
Una secadora de bomba de calor seca una colada en dos o tres horas, con un consumo de 1,5-2 kWh por ciclo, y no libera humedad al ambiente. Un deshumidificador tarda más, pero consume menos por ciclo —del orden de 0,4-0,6 kWh en cuatro horas— y sirve además para el resto de la casa.
Si el problema es solo la ropa y hay espacio, la secadora gana en rapidez y comodidad. Si no hay espacio, o si además hay humedad ambiental, el deshumidificador con modo secado resuelve las dos cosas con un solo aparato.
Aire acondicionado: deshumidifica sin querer
Un aire acondicionado en modo frío deshumidifica, porque el agua condensa en el evaporador. En verano, un split bajando la temperatura de 28 a 24 °C puede retirar bastante humedad sin gastar más.
Lo que no hace es deshumidificar en invierno: si hace frío, no enciendes el aire. Por eso en zonas húmedas y frías el deshumidificador es imprescindible y en zonas cálidas y húmedas el aire acondicionado puede bastar.
Consumo: qué esperar
| Aparato | Consumo típico | Extrae agua |
|---|---|---|
| Deshumidificador 12 l | 200-250 W | 12 l/día (30 °C, 80 %) |
| Deshumidificador 20 l | 320-400 W | 20 l/día (30 °C, 80 %) |
| Deshumidificador desecante | 400-650 W | Menos por vatio |
| Extractor | 10-30 W | Ventila, no condensa |
| Secadora bomba de calor | 1,5-2 kWh/ciclo | No aplica |
| Aire acondicionado | 500-1.200 W | Mientras enfría |
Un deshumidificador de 20 litros funcionando ocho horas al día consume del orden de 2,5-3 kWh, es decir, menos de un euro diario con precio medio. Es barato comparado con reparar humedades.
En resumen
Humidificador añade agua; deshumidificador la quita; el purificador filtra partículas; el extractor ventila; la secadora seca rápido. Y el aire acondicionado deshumidifica solo cuando enfría.
